29 dic. 2015

Cayendo al charco

Me enamoré, de sus cabellos chinos, sus labios gruesos y sus claros ojos.

Me enamoré como cuando caes a un charco.

¿Has vivido la sensación de caer a un charco?

Fue así, el sentimiento encontrado de querer reír por lo cómico de caer y el coraje de caer por andar con la premura del camino, dar un mal paso y caer.

Me enamoré...

Me enamoré, de sus cabellos chinos, sus labios gruesos y sus claros ojos verdes.

Hoy nuevamente perdí el sentido de la orientación, estaba dormida soñando...
Aunque no estoy muy segura del qué, es común que uno olvide lo que sueña.
Simplemente porque sueño importante la mente deambula en cuestiones médicas  o físicas de las que no estoy enterada.
El caso es, no recuerdo lo que soñaba, desperté pensando que estaba en otro lugar, en otra posición, en otra situación, y despertar así me regresa a la realidad que me demostró que estaba en mi cama, acostada tal como me quedé antes de caer dormida pues la almohada, así tal cual esa pequeña y larga almohada decorativa que dejaste en casa esta aquí a mi lado.

25 dic. 2015

Te odio

Después de tantos años, tantas cosas, tantos intentos, las cosas no salieron como queríamos, y me duele demasiado, y te culpo y te odio por ser la persona vulnerable que soy cuando se trata de ti.

Te odio porque no puedo dejar de amarte.
Te odio porque cada que yo quiero ponerte en un pedestal pensando en la gran mujer que eres insistes en aventarte al precipicio.
Te odio porque cada que quiero pensar en que podemos estar juntas y hacer todo lo posible me demuestras que no va a ser así.
Te odio porque arruinaste mi Navidad.
Te odio porque era una fecha especial para mí,para mi familia, si, me arruinaste la Navidad.
Te odio porque no eres quien quería que fueras para mí.
Te odio porque no quieres ser para mí.
Te odio porque me has hecho odiarme a mi misma.
Te odio porque te amo demasiado.
Te odio porque sacaste los lados más feos de mí.
Te odio porque quisiera estar contigo y tú no estás aquí.
Te odio porque no sabemos comunicarnos.
Te odio porque sacaste mis demonios y me convertí en otra persona, porque esa persona es mala y nadie la ama.
Te odio porque tú deberías de amarme.
Te odio porque me arruinaste la vida, porque mi vida es distinta después de ti y no contigo.
Te odio porque me odio, te odio porque ya no me amas.
Te odio porque no dejo de amarte.
Te odio porque se que todo tiene solución, se que hay siempre arreglo a los problemas, pero nunca hubo un interés real por solucionar esto que derrumbó nuestra relación.
Te odio porque sigues insistiendo en mostrarte ruda, cortante y sin interés aún cuando lo único que quería, era lo mejor para ambas.
Te odio porque no paro de llorar cuando veo el pasado y lo comparo con el presente.
Te odio porque eres mi gran amor, la única, mi todo, y me duele que no podamos empatar.
Me duele que evolucionamos a ritmos distintos, con metas diferentes y nos alejamos.
Te odio por no seguir mis pasos y me odio por no seguir los tuyos.