14 sept. 2016

Fui a un club swinger... mi primera vez y fue genial

Tenía mucha expectativa por como sería el lugar, la gente y el ambiente. Al final decidí relajarme, vivir la experiencia y disfrutarlo.

El lugar es como si fuera un antro normal, mesas periqueras, mesas lounge, música, a la oscuridad de un antro y gente por todos lados.

En este caso además de la música y las mesas, había una pista con tubo al centro, la música variada y una chica semi-sexy (si, soy exigente y pues no me gustó) bailando al centro como parte del show que ofrece el lugar.

Al calor de las copas y mas tarde de la cercanía de mi pareja, comencé a relajarme y fue cuando cambiaron de show y entro una chica a mi cálculo de unos 37 años, con un grandioso cuerpo, unas bubis perfectas, de tamaño adecuado y un trasero espectacular. Vestía una prenda a cuerpo completo de transparencia negra, con espalda destapada, realmente hermosa.
Bailó por varias canciones y mas tarde, el show se convirtió en una escena lésbica.

Con mi pareja y mis amigas y amigos todo comenzó a cambiar, estabamos festejando, así es que con mayor razón las cosas fueron tornandose cachondas.

Había una persona al micrófono invitando al cuarto oscuro, a vivir la noche y hablaba de los siguientes show, me sorprendí cuando dijo que habría sexo en vivo, y entonces, comencé a sentirme mojada.

Cambió el show y ahora era otra pareja haciendo otro show lésbico, fue súper intenso, se chuparon, bailaron, se arrastraron por el piso... yo, ya estaba muy intrigada.

Ella con correa al cuello, el le pusó una cadena y la hizo gatear por toda la pista, después ojos vendados, esposas, squirting... WOW, ver sexo en vivo fue excitante y distinto a todas las reacciones que creí que generaría en mi.

Todos los amigos que estabamos reunidos comenzamos a besarnos, tocarnos y acariciarnos... esto se estaba descontrolando tal como en mi imaginación tenía que suceder. No se cuánto tiempo fue, pero fue rico el jugueteo.

Cambió la música, un cambio tan drástico que todo el líbido se me fue a los pies, tome a mi novia de la mano y la lleve al "cuarto oscuro".

Tenía fuera un letrero que se leía "Play room".

Una cama al centro, con sábanas blancas, varias sillones alrededor incluído un sillón kamasutra, parejas en los sillones, algunos solo tocandose, otros teniendo sexo, algunos solo viendo, una pareja ya mayor en la cama, bastante eufóricos y con mucha energía, un calor rico.

Tomé a mi novia, la acosté en la cama, le quite sus hermosos calzones de encaje y la empecé a chupar, y chupar y chupar hasta que comenzó a gemir mientras mi culo al aire invitaba a participar.

Poco tiempo después de acercó una pareja a un lado de nosotros y la chica comenzó a tocar las bubis de mi novia, mientras su hombre se la cogía, en afán de que era nuestra primera vez me acerqué a ella, la bese y le dije: en el momento que te sientas incómoda o si algo no te gusta sólo di no, asintió, y seguí con mi lengua entre sus piernas.

Más tarde, tres chicas besandose, toqueteando a mi novia, sus respectivos hombres cogiéndose a esas tres chicas y yo chupandola.
Mientras mi culo estaba arriba, sentía varias manos acariciando en un inicio en busca de aprobación. Al principio fue completamente excitante y al mismo tiempo lleno de nervios y miedo saber que cualquier alocado podría llegar y cogerme. Las caricias fueron volviéndose más confiadas y yo tenía miedo de si aceptaría o no que alguien que no conozco me cogiera. Cuando una mano quiso meter mano debajo de mi cachetero de encaje me moví hacia adelante evitando que sucediera.

No volvió a intentarlo. Sólo siguieron caricias ricas sobre mis nalgas. Mis partes pero sin llegar a mas. Ahí es donde me di cuenta que podía relajarme y entonces todo fue excitantemente emocionante y delicioso.

Más tarde, tomo yo el lugar de mi novia en la cama, una pareja me pide que me mueva para quedar yo más al centro de la cama y poder estar al alcance de las chicas.

Besé otros labios, chupé otras bubis, y me cogí a una chica que estaba sobre mi chupando mis bubis mientras mi novia me chupaba y yo me venía en su boca.

Squirtee tanto que la cama quedó empapada, y nosotras, super felices, sudadas, despeinadas y con la sonrisa de oreja a oreja.

Fue una de las mejores experiencias de mi vida. Y repetiría con gusto.

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